El Hiperrealismo de Ron Mueck
Ron Mueck forma parte de la tradición escultórica donde se
representa la figura humana, aunque tanto la temática como los materiales y
técnicas utilizadas por él sean innovadoras y contemporáneas. Sus cautivadoras
esculturas a diversa escala están llenas de vida, de realismo y misterio.
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| Wild man (2005) |
Mueck utiliza materiales como pinturas de resina, fibra de vidrio,
silicona y acrílicos para reproducir fielmente todos los detalles de la
anatomía humana y construir esculturas que tematizan la vida y la muerte. Sus
obras evocan una especie de realismo que es a la vez íntima y monumental. A
diferentes escalas, el artista aumenta o reduce drásticamente el tamaño del
cuerpo para crear situaciones que mueven el espectador. Sus viñetas
escultóricas provienen de escenarios que no tiene principio ni fin, son
escenarios inciertos que no existen fuera de sus encarnaciones.
En 1996 comienza su carrera
artística cuando empieza a colaborar con su suegra, la pintura portuguesa Paula
Rego, produciendo pequeñas figuras como parte de un cuadro que ella exponía en
la Galería Hayward. Fue Rego quien le presentó al coleccionista de arte Charles
Saatchi. Saatchi se mostró muy interesado por la obra de Mueck y empezó a
solicitarle trabajos Mueck comenzó con su espectacular Bebé, aunque el
reconocimiento internacional le vendría sobre todo con Dead Dad, una polémica
reproducción escalofriante y reducida a dos tercios del tamaño natural del
cuerpo de su padre muerto.
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| Two women (2005) |
Mueck esculpe sus esculturas en arcilla, hace un molde de yeso alrededor
de ella y finalmente sustituye la arcilla por una mezcla de fibra de vidrio,
silicona y resina e implanta el cabello. Los detalles de las hiperrealistas
esculturas de Mueck están calculados al milímetro. Tienen todo lo que un ser
humano de verdad tiene que tener. Hasta El más insignificante lunar, vello,
poro o punto negro es reproducido en sus figuras. Si el tamaño fuera normal sus
esculturas podrían ser fácilmente confundidas con seres humanos de carne y
hueso, de los de verdad. Pero ahí es precisamente donde Mueck plantea el tema
de la verosimilitud: no le interesa el tamaño normal porque no busca hacer una
copia exacta de la realidad, más bien distorsiona su tamaño para llamar la
atención sobre la fragilidad y la vulnerabilidad del ser humano.
A pesar del gigantismo de sus esculturas no son gigantes los que se levantan varios
palmos sobre nuestras cabezas. Su obra conmueve e inquieta a partes iguales. El
desnudo es el gran protagonista en la obra de Mueck, seres humanos frágiles,
desprotegidos, llenos de imperfecciones, con el pelo enmarañado, arrugas y
algunos michelines de más.
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