Los juguetes de las vanguardias


Los juguetes de las vanguardias.


En el primer cuarto del siglo XX se gestaron ideas políticas y sociales que pretendían una ruptura con las fórmulas anteriores y la instauración de nuevas formas de gobierno. Comunismo, fascismo o las democracias surgidas tras la caída de los antiguos imperios centroeuropeos atrajeron a colectivos de artistas que con entusiasmo esperaban que sus propuestas estéticas se trasladaran a la sociedad para impregnar la cotidianidad y, de esta manera, contribuir al origen de un estilo de vida diferente.

Las nuevas ideas pedagógicas quebrantaban de un modo muy especial en los aspectos culturales de la educación, a la vez que reclamaban nuevos materiales didácticos que permitieran transmitir estos valores a los niños de entonces. A estas teorías se unían otras de nueva publicación, como los estudios sobre la psicología, muy influyentes también en el arte, que resaltaban la importancia de la niñez en el desarrollo de las personas.

Por estos motivos, durante estos años arte y pedagogía transcurrieron por caminos paralelos, padeciendo a menudo contradicciones semejantes y compartiendo frecuentemente el mismo destino. Como ejemplos, el Futurismo italiano o los artistas de vanguardia rusos, entre unos y otros, surgieron múltiples iniciativas destinadas al niño que habría de convertirse en el hombre del siglo XX.

Los resultados del esfuerzo por integrar arte y educación fueron muy numerosos, encontramos marionetas, escenarios en miniatura, muñecos, juegos, muebles, libros, etc. Los juguetes de las vanguardias reunieron un original conjunto de objetos que mostró algunos de sus más destacados ejemplos, así como las obras de otros artistas que, sin más pretensión que la diversión, las crearon para el disfrute de sus familiares y amigos.

En una exposición dada lugar en el Museo Picasso de Málaga se recogieron muchos de estos juguetes donde estaban representados artistas como Pablo Picasso, Giacomo Balla, Alexander Calder, Marcel Duchamp, Alexandra Exter, Paul Klee, El Lissitzky, Joan Miró, Alexander Rodchenko, Edward Steichen, Oskar Schlemmer, o Sophie Taeuber-Arp. Con el juego como hilo conductor, intervinieron disciplinas tan diversas como las artes visuales, el teatro, la fotografía, el diseño, el cine o la literatura.

Los juguetes de las vanguardias mostró así diferentes grupos de obras. Por una parte, un conjunto de juguetes y construcciones de finales del siglo XIX y principios del XX planteados con clara intención didáctica. Por otro lado, presentó una selección de juguetes y libros obra de artistas adscritos a diferentes movimientos como el Constructivismo y el Futurismo o a escuelas como la Bauhaus. Estos creadores los idearon para ser producidos en serie y posteriormente comercializados.

El tercer grupo de obras fueron las concebidas como objetos únicos, en ocasiones como regalos para su entorno más próximo. Es el caso de la mesa de televisión que Picasso convierte en un caballito para su nieto Bernard, las marionetas que Klee y Schlemmer hacen para sus hijos o el circo ambulante orquestado por Calder, documentado en una de las cinco películas que se proyectaron en la exposición.


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